agosto 18, 2018
Última actualización Julio 27, 2018




SABIDURÍA


Eleva tu estado de consciencia para empezar a sanar.

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Simbolismo espiritual de la Navidad

Primera Cámara nivel C.


Este es un evento maravilloso sobre el cual hay que meditar profundamente, ya que es cada vez menos comprendido. Con el materialismo actual, la navidad se ha convertido en una fiesta sin trascendencia.

Realmente la navidad es un evento maravilloso sobre el cual debemos meditar profundamente. Es un evento universal y cósmico. La navidad no es únicamente la celebración de un hecho histórico, no es la celebración de un aniversario más del natalicio de nuestro Señor Jesús el Cristo únicamente; no es simplemente una conmemoración, una remembranza de un gran acontecimiento, no.

La navidad contiene grandes enseñanzas de mucha actualidad para el ser humano de hoy. La navidad es para vivirla en nosotros mismos.

Comencemos reflexionando primero, ¿Por qué el Cristo nace un 24 de Diciembre a las 12 de la noche?

Bueno, se hablan de diferentes fechas del nacimiento de nuestro señor el Cristo, aproximadamente 30 fechas distintas, de acuerdo a los estudiosos e historiadores de asuntos místico-religiosos; pero la fecha por todos aceptada es el 24 de Diciembre a las 12 de la noche. (sostilicio de invierno).

Pero, si toda la vida de Jesús el Cristo fue una continua y permanente enseñanza, ¿Cuál es el simbolismo de nacer el 25 de Diciembre?

El sol cada año realiza un viaje olímpico que comienza desde el 25 de Diciembre en adelante, luego regresa otra vez hacia el polo sur, hacia la zona donde está la Antártida; por eso precisamente vale que reflexionemos en su honda significación; por estos tiempos comienza el frío en el hemisferio norte, debido precisamente a que el sol se va alejando, y el 24 de Diciembre, el sol habrá llegado al máximo en su viaje hacia el sur; si no fuera porque el sol avanza hacia el norte desde el 25 de Diciembre en adelante, moriríamos de frío, en el hemisferio norte; la tierra entera se convertiría en una mole de hielo.

Es decir que el 25 de Diciembre también es una fecha cósmica, una fecha donde el sol inicia su viaje de regreso para alumbrar el hemisferio norte, el sol debe avanzar para darnos vida y entonces en el equinoccio de la primavera llega al máximo hacia el norte, entonces madura la uva y el trigo; es precisamente en el equinoccio de primavera cuando debe el Señor pasar por su pasión, muerte y resurrección, es decir la semana santa es en primavera.

No solo el Cristianismo ha tenido como fecha sagrada el 25 de Diciembre, otras grandes teogonías también han celebrado esta fecha, entre ellos tenemos a los antiguos Egipcios. Dubui y muchos otros han estudiado el maravilloso acontecimiento de la navidad, no hay duda y eso lo reconoce Dubui, que todas las religiones de la antigüedad celebraron la navidad.

El 25 de diciembre, pues, es una fecha solar. Cada año el sol, al alejarse por la región Austral, deja al hemisferio norte frio, pues él va a dar vida a otras partes. Las noches largas de inviernos son fuertes. En tiempos de navidad los días son cortos y las noches son largas en el hemisferio norte.

Hemos llegado a la conclusión que: a partir de hoy 25 de Diciembre el sol reinicia su viaje de regreso para iluminar el hemisferio norte, hoy es una fecha solar.

En un sentido amplio, general y profundo, el Cristo es una fuerza Universal de vida, es un poderoso agente de vida. El Cristo cósmico es la poderosa mediación astral que enlaza nuestra personalidad física con la inmanencia del espíritu.

Urge saber en nombre de la verdad, que Cristo, no es algo meramente histórico; las gentes están acostumbradas a pensar en Cristo, como un personaje histórico únicamente, que existiera hace tantos años. Tal concepto resulta equivocado, porque el Cristo no es del tiempo, el Cristo es atemporal. El Cristo se desenvuelve de instante e instante. Cristo en sí mismo, es el fuego sagrado, el fuego Cósmico Universal. El Cristo es una energía Cósmica y Universal latente, vibrante en todo lo vivo. El Cristo es la segunda fuerza de la Santísima Trinidad.

El Cristo es una fuerza, como la electricidad, como el magnetismo, un poder, un agente cósmico y universal de vida. Es la fuerza eléctrica que puede originar nuevas manifestaciones de vida. El Cristo es la segunda fuerza de la Santísima Trinidad. Es el fuego del amor. Cristo y Amor universal son sinónimos.

Por analogía, como un símbolo, en la antigüedad se representaba al Cristo Cósmico con el sol. El sol era el símbolo más cercano a la fuerza Cristica. El sol que da vida, calor, luz, energía, etc. es el símil más cercano a esa fuerza universal y cósmica de vida, el Cristo.

El sol físico no es más que un símbolo del sol espiritual, del Cristo. Cuando los antiguos adoraban al sol, cuando le rendían culto, no se referían propiamente al sol físico, no, ellos le rendían culto al sol espiritual, al sol de la media noche, al Cristo. Incuestionablemente, es el Cristo quien debe guiarnos en los mundos internos de conciencia cósmica.

Vamos reflexionando en todo esto y conviene que estudiemos lo que es ciertamente el drama cósmico. Se hace necesario que en nosotros también nazca el Cristo; Él debe nacer en nosotros.

En las sagradas escrituras se habla claramente de Belén y de un establo donde Él nace; ese establo de Belén esta dentro de uno mismo, aquí y ahora; precisamente en este establo interior moran los animales del deseo, todos esos yoes pasionarios que cargamos en nuestra psiquis: Simbolizan al ego.

Esto quiere decir que el buey y la mula simbolizan a todos esos aspectos sicológicos animalescos inhumanos, bestiales, que llevamos dentro y que nosotros mismos representamos ese establo de Belén por la falta de desarrollo interior y de auto-perfeccionamiento.

Un establo es una construcción simple, precaria, simboliza que el iniciado apenas tiene construido lo básico, los 4 cuerpos existenciales del Ser únicamente. Falta mucho trabajo para llegar al Templo del Dios vivo.

Belén mismo es un nombre esotérico; en tiempos en que el gran Kabir Jesús vino al mundo, la aldea de Belén no existía, de manera que eso es completamente simbólico. Belén tiene una raíz Caldea que significa Torre del Fuego, de manera que propiamente dicho Belén es Torre de Fuego. ¿Quién podría ignorar que Belén es un término Caldeo que corresponde precisamente a la torre de Bel, la Torre del Fuego? Así pues, Belén es simbólico completamente.

En nuestro cuerpo, la torre es la cabeza y el cuello, porque el resto del cuerpo es el templo. Quien ha logrado elevar el fuego sobre sí mismo, quien lo pueda levantar hasta la cabeza, hasta el cerebro, hasta el tope, de hecho podrá alcanzar el nacimiento del Cristo.

Ese fuego cósmico, el Cristo entra en el ser humano que está debidamente preparado, en el hombre que tenga la torre esa de Belén ardiendo. En el ser humano que tenga los 4 cuerpos existenciales creados. Cuando el Cristo encarna en un hombre, este se transforma radicalmente. Es el niño Dios que debe nacer en cada criatura. El nace en el establo de Belén, es decir, entre los animales del deseo, entre los agregados sicológicos que necesita quebrantar; porque solo el fuego puede quebrantar tales agregados; así el fuego aparece donde están esos agregados para destruirlos.

Jesús el gran maestro se preparó, creó sus cuerpos internos y encarnó en sí mismo a esa fuerza cósmica del Cristo; y a partir de entonces se le conoció como Jesucristo.

Cuando el iniciado trabaja con el fuego sagrado, cuando el iniciado va despertando su conciencia, cuando de verdad está realizando la gran obra y creando sus cuerpos, indubitablemente ha de pasar por la iniciación venusta: el descenso del Cristo al corazón del ser humano, es un acontecimiento cósmico, humano de gran trascendencia, Muchos han encarnado a la fuerza Cristo en el pasado, por ejemplo Juan el Bautista, Hermes Trismegisto, Moisés, etc. y muchos lo encarnarán en el futuro.

Inútilmente habría nacido Jesús en Belén, si no naciera en nuestro corazón también; inútilmente habría muerto y resucitado en la tierra Santa si no muere y resucita en nosotros también. Esa es la naturaleza del “salvador Salvandus”. El Cristo Intimo debe salvarnos, pero salvarnos desde adentro, desde nuestro interior, cuando lo hemos encarnado.

Quienes aguardan la venida de Jesús de Nazaret para un remoto futuro, están equivocados; el Cristo debe venir ahora, desde adentro; la segunda venida del Señor es desde dentro, desde el fondo mismo de la conciencia. Por eso está escrito lo que Él dijo: “si oyeres a alguien diciendo en la plaza pública que es Cristo, no creáis, y si os dijeren, está allí en el templo predicando, no creáis”. Es que el Señor no vendrá esta vez desde afuera, si no desde adentro, vendrá desde el fondo mismo de nuestro corazón, si nosotros nos preparamos para encarnarlo.

Pablo nos aclara diciendo: “de su virtud tomamos todos, gracia por gracia “. Entonces, hay documentación; si uno estudia cuidadosamente a Pablo de Tarso, veremos que rara vez alude al Cristo histórico; cada vez que Pablo de Tarso habla sobre Jesucristo se refiere al Jesucristo interior, al Jesucristo intimo que debe surgir desde el fondo de nuestro espíritu, de nuestra alma; en tanto un hombre no lo haya encarnado, no puede decirse que posee la vida eterna; solo Él puede darnos vida, y dárnosla en abundancia. Así pues, debemos ser menos dogmáticos y aprender a pensar en el Cristo íntimo como una fuerza divinal, así pues, celebrar la navidad es celebrar el nacimiento espiritual del Cristo íntimo en el interior de un iniciado.

Todo el simbolismo relacionado con el nacimiento de Jesús, es alquimista y kabalista. Se dice que tres reyes magos vinieron a dorarle, guiados por una estrella; ese pedazo no se podría entender francamente, si no se supiera alquimia. ¿Cuál es la estrella y cuáles son esos reyes magos?

Esa estrella no es otra que la estrella de Salomón, la estrella de 6 puntas, símbolo del logos Solar, el Cristo Cósmico, la unidad múltiple perfecta.

Jamás puede nacer el niño Dios en el corazón del ser humano, sin que aparezca el resplandor y la vida de la brillante estrella de navidad. Hay que trabajar intensamente con el sello de Salomón, para poder encarnarlo. Las seis puntas de la estrella tienen simbolismo masculino. Las seis entradas que se forman entre punta y punta, son femeninas. En resumen esta estrella tiene doce rayos. Seis masculinos y seis femeninos. En ella están sintetizados los misterios de la sagrada alquimia.

En el sello de Salomón sus dos triángulos, que juntan o separan el Amor, son las lanzaderas con que se teje o desteje el misterio inefable de la vida eterna. El triangulo ascendente de esta estrella representa las tres fuerzas creadoras: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y el triangulo descendente representa las tres fuerzas que se oponen al trabajo iniciático: el deseo, la mente y la mala voluntad.

La estrella de navidad es el símbolo de la sagrada alquimia.
La estrella de navidad es el símbolo del nacimiento segundo.
La estrella de navidad anuncia el nacimiento de un nuevo maestro en los mundos internos.

No puede haber, navidad, natividad, nacimiento sin primero trabajar con el sello de salomón.

No puede haber navidad sin la estrella de Belén.

Así es, la palabra navidad hace alusión a nacimiento, a natividad. La navidad se relaciona directamente con el nacimiento segundo, con el nacimiento espiritual. A la encarnación del Maestro intimo que cada uno llevamos.

Hemos llegado a la conclusión de que la palabra navidad se relaciona directamente con nacimiento, y en aspectos espirituales se refiere al nacimiento segundo de que Jesús habla a Nicodemo en los evangelios.

En el evangelio de San Juan, capítulo tercero, encontramos: “De cierto, de cierto te digo, que el que, no naciere del agua y del espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es. No te maravilles de lo que te dije. Os es necesario nacer otra vez”.

Tenemos que nacer de nuevo. Tenemos que levantar al Hijo del Hombre dentro de nosotros mismos. Nadie nace de teorías, nadie nace de creencias. Todo nacimiento es el resultado de la fusión de dos fuerzas. Necesitamos trabajar prácticamente con esas fuerzas para alcanzar el nacimiento segundo. El nacimiento segundo construye, forma nuestros cuerpos internos, la creación consciente de esos cuerpos internos del ser humano constituye el auténtico nacimiento segundo. La autentica navidad espiritual del iniciado.

Así pues que todo esto es simbólico, se hace necesario ante todo crear el cuerpo astral, porque todo el mundo no nace con el cuerpo astral, después crear el cuerpo mental o sea el cuerpo de la razón objetiva y por ultimo fabricar el cuerpo de la voluntad consciente. Así pues, cuando ya poseemos el cuerpo físico, astral, mental y causal está listo como para recibir y encarnar al niño Jesús, al Cristo Intimo.

Pablo es muy sabio en esto. El apóstol pablo nos dice que “así como pudimos atraer a nosotros la imagen del hombre terrenal, así debemos atraer a nosotros la imagen del hombre celestial, es decir al Hijo del Hombre, al Cristo”.

“hijitos míos, que vuelvo otra vez a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros”, este versículo lo leemos en Gálatas.

Viene en un establo humilde, nace en un pesebre entre los animales del deseo. Es claro que cuando entra en el establo este todavía no está limpio, el iniciado no ha tenido tiempo aun de disolver los diferentes animales, pasiones, defectos que lleva adentro. El niño nace pues muy débil, ha nacido concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y de la Divina Madre, que lo lleva en sus brazos, viene hecho un niño recién nacido y tiene que crecer y desarrollarse, conforme vamos eliminando los elementos inhumanos Él va creciendo y se va desarrollando, en nuestro interior.

En principio no se nota el cambio del iniciado que ha tenido la dicha de la encarnación del Cristo Intimo, aparentemente es el mismo personaje, sus debilidades poco más o menos son las mismas, el cambio de inmediato no se nota porque el Niño-Dios nace muy débil, pero Él tiene que someter todas las cosas, tiene que eliminar a los animales del deseo, tiene que trabajar hasta someter todo el EGO, lo último que hace es vencer a la muerte, porque Él siempre vence a la muerte.

El nacimiento segundo, la navidad del corazón es únicamente para los hombres verdaderos, entiéndase por hombres verdaderos aquellos que ya fabricaron los cuerpos solares es decir que poseen un cuerpo astral, mental y causal creados conscientemente a través del trabajo continuo con la transmutación alkimica; y tienen la torre de Bel encendida por el fuego del Espíritu Santo, el fuego pentencostal.

Sólo después de haber pasado por las cinco iniciaciones de misterios mayores y como una gracia, previo sacrificio por la humanidad, puede encarnarse el Cristo Intimo en nosotros.

Una vez más vienen los tradicionales Reyes Magos del Oriente: Gaspar, Melchor, y Baltazar.

Ellos representan los colores de la gran obra. El primer color es el negro: porque cuando iniciamos nuestro desarrollo espiritual hay muchas imperfecciones, defectos, vicios, pasiones, etc. simboliza entonces que estamos pasando por una muerte, la muerte de todos nuestros deseos y pasiones en el mundo astral. Esta simbolizado también por el cuervo negro.

El color blanco viene después, es decir simbolizado por el Rey Mago de color Blanco, cuando estamos en el proceso de perfeccionar el cuerpo, astral; es decir, el momento en que habiendo desintegrado todo el ego del cuerpo astral, tenemos derecho a usar la túnica de lino blanco, es claro que está simbolizado por la paloma blanca.

Si ha avanzado mucho hacia la perfección merecería entonces el color amarillo, es decir tiene derecho a usar la túnica amarilla, es decir entonces cuando aparece el águila amarilla, esto nos recuerda al tercero de los reyes magos, es de raza amarilla. Los tres colores: negro, blanco y amarillo son etapas dentro del perfeccionamiento del iniciado que va a encarnar al Cristo Intimo.

Por último la corona de la gran obra es la púrpura; cuando un cuerpo, sea el astral, el mental, o el causal, ya es de oro puro, se recibe la purpura de los Reyes, porque se ha triunfado. Es la púrpura que los Reyes Magos llevan en sus hombros. De manera que ahí ven ustedes, los tres Reyes Magos; no son como muchos creen: tres personajes históricos únicamente, no señor, son los colores fundamentales de las aguas de vida en el trabajo consciente para llegar a encarnar al Cristo en nosotros mismos.

Jesús en hebreo es Jeshuá, y Jeshuá es salvador, y como salvador, nuestro Jeshuá particular tiene que nacer en este establo que llevamos dentro para realizar la gran obra, el gran Maestro Interno debe surgir en el fondo de nuestra alma para salvarnos del ego y de toda su perversión y sufrimiento.

El de la derecha trae oro y esta vestido de rojo como la grana porque representa a la sangre. El de la izquierda trae Mirra y esta vestido de azul, como el océano porque representa el agua. El del medio trae incienso y esta vestido de blanco como la nieve, porque representa al espíritu.

Su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle.
Le traemos oro, reconociendo su majestad.
Le traemos incienso, reconociendo su divinidad.
Le traemos mirra, reconociendo su inmortalidad.

Adoremos a nuestro Cristo Intimo y pidámosle su ayuda para encarnarlo.

Recordemos en esta noche de navidad el compromiso pendiente que tenemos con nuestro Cristo Intimo por encarnarlo. Trabajemos decididamente preparando el establo interior y el pesebre.

Las fiestas de navidad son portadoras del mensaje trascendental de la unión del ser humano con su Dios íntimo.

Estamos de fiesta; resplandece en los cielos del oriente interno del alma la estrella de Belén. ¡El aroma de los pinos irradia aquí en nuestros corazones, un aroma de paz y espiritualidad. El ser humano realmente ha nacido para unirse a su Ser interior profundo!

Es necesario que en esta navidad comprendamos el proceso de Cristificación. Este es un proceso muy delicado y profundo, conocido como la Iniciación, el despertar espiritual. Realmente todos debemos aspirar a la navidad del corazón. Desafortunadamente la humanidad no conoce el camino secreto. Todos celebran una navidad histórica, y no saben cómo encarnar al niño Dios de Belén dentro del templo corazón.

Ante todo debemos saber que para encarnar al Cristo en nosotros, se necesita primero que todo, tener alma. Se os hará un poco extraña esta afirmación, pero realmente os digo que la humanidad todavía no ha encarnado el alma completamente. La gente solo tiene encarnado un embrión de alma. Eso es todo. Pero debemos desarrollarlo.

Quien quiera encarnar su alma debe tener un cuerpo astral, un cuerpo mental y un cuerpo causal solar previamente. La humanidad todavía no tiene estos vehículos.

Si examinamos internamente el astral de cualquier persona común y corriente vemos que ese astral es un cuerpo fantasmal, amorfo, frio y dormido. Realmente no podemos darle al fantasma astral el nombre de cuerpo astral. Quien dispone, por ejemplo de un cuerpo astral vive despierto en los mundos internos. La gente vive dormida en el astral. Esos cuerpos astrales lunares hablan cosas incoherentes y están llenos de frio e inconsciencia.

Quien quiere encarnar su alma debe tener un cuerpo mental. La gente todavía no tiene cuerpo mental. El llamado cuerpo mental de toda persona común y corriente no merece el título de cuerpo mental. No tenemos una mente, tenemos múltiples mentes. Este es inconsciente, amorfo, lunar, frío, fantasmal. Necesitamos engendrar el cuerpo mental solar a través de la ciencia conocida como alquimia, que nos enseña el autentico nacimiento segundo.

El cuerpo causal vive normalmente en el plano causal, es el cuerpo de la voluntad consciente y nosotros los comunes y corrientes no poseemos este cuerpo, únicamente tenemos el germen de este cuerpo, pero debemos construirlo deliberadamente, formarlo y el mensaje de la navidad es precisamente trabajar formando estos cuerpos y así prepararnos al advenimiento de Cristo en nosotros.

Todo aquel que engendra el cuerpo astral, mental y el causal, tiene derecho entonces a encarnar su alma. Todo aquel que encarna su alma es un autentico Hombre completo. Solo los Hombres completos, auténticos ganan el derecho de encarnar al Cristo en sí mismos, por sí mismos, en los profundo de su propia naturaleza. Este es el sentido trascendental de nuestras vidas.

La gente quiere engendrar al Cristo Intimo con teorías, con creencias, con juramentos y promesas. Este es el error de la pobre humanidad. Para engendrar al Cristo se necesita del conocimiento iluminado, de las prácticas especificas, del trabajo consciente y padecimiento voluntario, del método, del proceso ordenado y real de la iniciación espiritual. Por ejemplo, el cuerpo físico no es el resultado de ninguna teoría. El cuerpo físico del ser humano es el resultado de la unión de dos fuerzas opuestas, de un proceso de gestación y desarrollo. Así mismo la creación de los cuerpos internos y del alma requiere todo un proceso. Las palabras de Jesús cuando dice: “En paciencia poseeréis vuestras almas”, nos aclara todo esto.

El ser humano todavía no es más que un fantasma de hombre, incoherente, inconsciente, mecánico. Todavía no es un Hombre completo. Nadie puede encarnar al niño Dios de Belén, si todavía no tiene la dicha de ser un ser humano completo. Cuando el templo está levantado sobre la piedra viva, cuando toda la edificación está terminada, cuando ya la torre resplandece de gloria y luz, entonces encarna al Cristo dentro del templo corazón. Él entra en el alma. Él se transforma en ella y ella en Él. Él se humaniza y ella se diviniza.

Esa es la autentica navidad del corazón. Así es como se levanta el Hijo del Hombre dentro de nosotros mismos. El Hijo del Hombre es el supremo resultado de la mezcla del alma con el Cristo Intimo. Cristo nace siempre en el cuerpo-pesebre para salvar a la humanidad.

Esta doctrina de encarnar a nuestro Cristo Íntimo la trajo al mundo nuestro señor Jesucristo. Esta es la autentica doctrina del Cristianismo, la que cada uno de nosotros pueda encarnar en su propio corazón a su Cristo Íntimo. Este es el autentico y verdadero Cristianismo Esotérico que enseñó nuestro Señor Jesucristo y por el cual lo crucificaron públicamente.

Práctica lo que quieras y estudia lo que más te guste, pero recuerda que cuando vas a edificar, lo primero que necesitas es la piedra para los cimientos, porque si edificas sobre la arena, tu edificación rodará al abismo inevitablemente. Las fuerzas Cristicas son la piedra viva.

Primero pon los cimientos de tu templo vivo. Edifica sobre la piedra viva, esa piedra es necesaria para construir los cuerpos. No edifiques sobre las arenas de las teorías y creencias porque tu edificación rodará al abismo. Si no tienes todavía estos vehículos crísticos, no pierdas el tiempo.
¡Engéndralos ahora mismo antes de que la muerte llegue! Ese es el mensaje espiritual de la navidad. Debes tú de volver a nacer en espíritu y en verdad.

La navidad es una fiesta universal y cósmica que se ha celebrado siempre en diferentes formas externas, a través de los tiempos y las diversas culturas y en muchos otros mundos porque la navidad contiene en si la doctrina de encarnar a nuestro propio Dios Interior profundo aquí y ahora. La navidad contiene el misterio del nacimiento segundo, del ser humano fundiéndose con su Dios interno y logrando la auto realización intima del Ser.

Detrás de todas esas costumbres superficiales de la navidad, detrás de las tradiciones navideñas, hay grandes misterios y enseñanzas que debemos investigar.

¡Ojala! Usted no se quede únicamente con los aspectos comerciales, sociales y vacacionales de esta época, sino logre profundizar en las enseñanzas trascendentales enterradas bajo la tradición de la navidad.

No sólo nace Jesús. Usted y yo también somos hijos de Dios. La Navidad es un re-nacimiento de los hijos de Dios. Este renacer (o crecer) se sucede en un pesebre provisto de paja. La paja simboliza al pensamiento fútil. Entonces así como Jesús nace en el pesebre, nuestro nacimiento es en la consciencia, donde se asientan el amor, las ideas, todo aquello que necesitamos modificar para asumir el cambio. El pensamiento es el ‘asiento’ de nuestra vida. La manera como miramos o como interpretamos los acontecimientos es aquello que nos enferma y nos hace sufrir. El cambio, por tanto, es en el pensamiento. El burro del pesebre simboliza la ignorancia que debemos derrotar, puesto que es la ignorancia la que nos hace sufrir e impide que asumamos la sabiduría que nos acerca a nuestro Dios interno. El burro también es el ego, es mente, aquello que nos hace creer que somos ‘otra cosa’ diferente de lo que somos, hijos de Dios, seres en evolución, camino al infinito. Al lado del burro está el buey cuyo significado es la mansedumbre. En el día a día muchas veces debemos aceptar, nos guste o no, acontecimientos y situaciones ‘no escogidas’, pero que están allí para enseñarnos. El buey simboliza la mansedumbre que se traduce en ¡aceptación!.

José y María representan los principios masculino y femenino. Masculino lo que se da, femenino, lo que se recibe, en el proceso del renacimiento. Siempre en la vida existirán pastores o maestros que podrán guiarnos. Pastor es una palabra, un libro, una enseñanza. Los Reyes Magos aportan mirra, incienso y oro. La mirra simboliza el cuerpo, el incienso es la mente y el oro el espíritu, elementos de la existencia donde se debe producir la transformación, el re-nacimiento.

No sólo es Jesús quien nace. Cada quien asume su propio renacimiento, la Navidad interior, donde somos tan hijos de Dios como el mismo Jesús. Y donde tenemos como misión de vida crecer, revolucionarnos y encarnar a Dios.

Tenga un momento de reflexión, haga oración en silencio y soledad, perciba la fuerza invencible del amor universal, el Cristo Cósmico, para vivenciar el espíritu de la navidad e irradiar amor a sus seres queridos.

Ahora los invitamos a formar al Cristo en ustedes mismos. Inútilmente habrá nacido el niño Dios en Belen si no nace en nuestro corazón también.

Hoy, hace 2015 años nació en un humilde pesebre de Belén el ser más perfecto que haya conocido nuestro globo planetario. Innumerables sectas religiosas se disputan sus enseñanzas sin haberlas jamás comprendido en sus aspectos altamente trascendentales, filosóficos, científicos y místicos.

Todo el cristianismo autentico tiene sus raíces en las enseñanzas esotéricas de encarnar a nuestro propio Cristo Intimo, aquí y ahora, a través del despertar espiritual y el camino de la Iniciación.

Los pinos de navidad están llenos de gloria, hay fiesta en los cielos y los ángeles del Señor cantan: Gloria a Dios en los cielos y paz a los hombres de buena voluntad!

¡FELIZ NAVIDAD! ¡FELICES PASCUAS!

Este resumen ha sido extractado de las enseñanzas del V. Maestro Samael Aun Weor.








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